… se hace camino al andar.

¡Qué gran verdad! Y de grande, tremenda. Porque la experiencia, esa mezcla formidable de acontecimientos y vivencias, te lleva a darte cuenta de que esa es la verdad. La única verdad.

Te pasas media vida haciendo planes de futuro mientras ves pasar el tiempo.

Te pasas media vida haciendo planes de futuro mientras ves cómo va pasando el tiempo sin que, muchas veces, se realicen. Y no te das cuenta de que la realidad es otra. No te das cuenta de que el futuro es lo que haces hoy, lo que haces cada día, que el camino lo haces andando, no planeando.

Al andar se hace el camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Nunca me había parado a ver la poesía de Machado bajo este prisma, pero reconozco que es la cruda realidad hecha verso. Y por cruda no quiero decir que sea necesariamente mala, sino muy sincera.

El futuro es lo que haces hoy, lo que haces cada día.

Lo cierto es que tras unos años convulsos, mientras no paraba de hacer planes y probaturas, no me daba cuenta de que el día a día estaba trazando mi camino. Un camino bien distinto al que planeaba. O puede que simplemente otro camino, me da igual.

Y la realidad tirana, esa que según Miguel Ríos se ríe a carcajadas, me está llevando por un camino que nunca pensé y, por lo tanto, ni siquiera planeé. Y ese camino que nunca pensé, y no planeé, puede llevarme a mi verdadero camino. Retorcido el tema, quizá como la propia vida, mi propia vida.

No, no pienso hablarte ahora del destino y todas esas zarandajas. Pero si me paro a pensarlo fríamente, creo que este camino por el que voy es el que tenía que recorrer sí o sí. No me daba cuenta, pero éste era mi camino. Porque ¿hay algo más bonito que hacer y ganarte la vida con lo que te gusta? 

La vida es rara. Rara de cojones.

Te estoy mareando, ¿verdad? Bueno, lo que estoy intentando decirte con incierto éxito es que la vida es rara. Rara de cojones. Pero si no nos hundimos en la desesperación cuando nos vienen mal dadas, cosa fácil de decir y difícil de conseguir, y continuamos caminando, al final vamos haciendo nuestro camino. El nuestro, el de verdad, el auténtico, el que nos lleva a alguna parte.

Y ahí estoy, haciendo camino al andar. Viendo cómo se va formando esa senda que me lleva a proyectos cada vez más interesantes. Y sabiendo que no tengo que volver la vista atrás, porque aquel camino cada vez está más lejos y ya no lo volveré a pisar.

¡Menuda cara se te ha quedado! ¡Y la cerveza como el caldo! ¡Que desastre! Mejor abrimos otra…


Un pensamiento en \"Caminante, no hay camino…\"

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