Empiezo a leer un informe hecho por unos nuevos emprendedores y esto es lo primero que veo: “Linkedin es la ossssstia”. Empezamos mal, hacer un informe para que lo lea el mayor número de gente posible y meter la pata de esa manera, no es empezar bien. Claro, que depende de la gente que lo lea, que igual también escriben “ostia”.

El informe es muy interesante, y lo encuentro acertado y práctico, pero tiene unas cuantas faltas ortográficas de bulto que lo afean innecesariamente. Y no me refiero a esas reglas que la R.A.E. cambia a su antojo, sino a las fundamentales que todos deberíamos saber. Y a mí, pureta con esto de escribir bien, se me revuelven las tripas y me sangran los ojos viendo errores de ese calibre. Errores, por cierto, demasiado comunes entre universitarios. Ahí lo dejo.

Una cosa es hacerse un lío con las tildes de algunas palabras, y otra confundir “haber” con “a ver”.

Todo esto me lleva a pensar que entre todas las cosas que han traído las redes sociales, la que peor llevo es ésta, la de la falta de conocimientos mínimos de ortografía. Porque una cosa es hacerse un lío con las tildes de determinadas palabras (hace poco los lumbreras caprichosos de la R.A.E. nos dijeron que solo ya nunca lleva tilde, o antes que los pronombres demostrativos tampoco deben llevarla), y otra los famosos “haber” en lugar de “a ver”, “enserio”, “a” delante de participio… y el “ostia”, ese nunca falta.

Y cuando ves tanto, y de tantos, te preguntas qué coño ha pasado, a qué colegio, instituto o universidad fueron y por qué esa falta de preocupación por formarse o informarse. Y ahora que digo colegio, me acuerdo de un grupo de Facebook de antiguos alumnos del colegio en el que hice primaria, algunos con los que estuve en la misma clase, a los que a veces me cuesta leer por las coces que le meten a la ortografía y al diccionario.

El tema es todavía más grave si te encuentras con gente que se dedica a escribir de forma profesional o, por lo menos, seria: me refiero a los blogueros o mejor bloggers, que a ellos, y ellas, les mola más en inglés. Sí, resulta que hay una buena cantidad de blogueros que andan justitos de ortografía, y claro, si te dedicas a escribir, y lo haces con faltas, el delito es doblemente grave. Parece que prima más el afán de protagonismo como blogger, que esforzarse en escribir bien.

Leer es el mejor remedio contra las faltas de ortografía.

A mí es un tema que me deja entre perplejo y cabreado, porque me cuesta mucho entender que la gente sea tan despreocupada y tan poco leída, porque no voy a descubrirte ahora que leer es el mejor remedio contra las faltas de ortografía. Pero ya sabes, soy raro. Y oye, que el tema es muy simple: yo siempre que me pongo a escribir tengo abiertas dos pestañas del navegador con el diccionario de la R.A.E. y el de sinónimos, que uno no lo sabe todo.

Por cierto, ostia es una palabra en desuso que significa ostra. Igual te tomabas unas con esta cerveza, ¿no?

Salud!


pensamientos de 2 \"Hostia se escribe con hache.\"

  1. Me has hecho recordar, salvando las distancias en cuanto a la temática, una obra de Jardiel Poncela, un maestro del humor no exento de erudición, en donde utilizaba la letra hache para minusvalorar la importancia del amor. La novela se llamaba “Amor se escribe sin hache”
    He transcrito a continuación la resolución final:

    “—Oye… ¿y por qué te revientan las mujeres?

    Zamb fue a contestar; pero se adelantó Fermín:

    —Porque este —explicó señalándole— ha tomado demasiado en serio el amor,
    sin fijarse en que amor se escribe sin hache.

    Dolly y Molly —como hacen todas las mujeres cuando no entienden una cosa—
    se echaron a reír. (Por eso ríen tanto al cabo del día).

    —¡Chits! Nada de reírse… —protestó Fermín—. Estoy hablando en serio. Las
    cosas importantes, las únicas cosas importantes que existen en el mundo, se escriben
    con hache, y, por el contrario, se escriben sin hache las infinitas cosas que no tienen
    importancia.
    —Explica eso —pidió Zambombo, interesado.
    —No hace falta explicarlo. Basta con repasar el diccionario. Busca las cosas
    trascendentales, y solo las hallarás en la H. Los hijos, con hache; el honor, la honra,
    con hache; Dios (Hacedor Supremo), con hache; hombre, con hache; la
    materialización de Cristo (la Hostia), con hache; la hidalguía, con hache; el
    habilitado, que es el que paga, con hache…
    Hubo nuevas risas.
    —Os hago reír, ¿verdad? Reír es lo más importante del mundo: y humorismo se
    escribe con hache…
    —¿Y comer? ¿No es importante comer?
    —Ya lo creo… Por eso, los alimentos principales se escriben con hache: harina,
    huevos… ¿Tiene importancia el día de mañana? No, porque aún no ha llegado.
    ¿Tiene importancia el día de ayer? No, porque ha pasado ya. Pero el día de hoy, que
    es importantísimo, ya se escribe con hache. ¿Y hay algo tan importante como el
    hambre? ¿Y como la higiene?… Amigo se escribe sin hache, pero cuando es un
    amigo de verdad, entonces se escribe con hache, porque se le llama hermano… Un
    mineral conmocionó el mundo, fue padre de todo y creó la civilización: el hierro.
    Honradez se escribe con hache…

    Fermín hizo una pequeña pausa para agregar:

    —Todos los símbolos de las cosas importantes tienen su hache correspondiente…
    Hecatombe, o sea el siniestro máximo; la hidra, lo más dañino; el hada, lo más
    benéfico; la hélice, que es lo que impulsa; el hueso, que sostiene el edificio humano;
    Hércules, que es la fuerza; hermosura, que es la belleza; horrible, que es la fealdad,
    con los superlativos de horroroso y horrendo; el himeneo, que representa el
    matrimonio; los himnos, que sintetizan el ideal patriótico de los pueblos; el hogar,
    refugio de los que tienen la misma sangre… Y esa misma sangre, ¡tan importante!, es
    la hemoglobina… y cuando esa preciosa sangre se vierte, cosa gravemente
    trascendental, surge la hemorragia… El fuego se representa con la hoguera y el frío
    con el hielo. Dos verbos imprescindibles, que personalizan el esfuerzo humano de
    muchos siglos, son hacer y hablar. Humanidad se escribe con hache. Y la Humanidad
    dio un paso gigantesco cuando empezó a usar el hilo para confeccionar sus ropas. La
    altura mayor del planeta es el Himalaya, y el primer médico, Hipócrates, y el primer
    poeta, Homero, y los mejores cigarros, los habanos… y ahí, en la moderna América
    del Norte, tenéis un río, que por sí solo ha creado un pueblo nuevo, una raza nueva, y
    que ¡naturalmente!, se escribe con hache; me refiero al Hudson.

    —¿Y el valor? ¿El valor no es importante? —dijo Zambombo—. Y sin
    embargo…

    —Cuando el valor llega a ser algo importante, nace el heroísmo; es como el
    caballo, ese simpático animal que también se escribe sin hache, pero que cuando es
    verdaderamente bueno, tiene hache, puesto que se le destina al hipódromo; y todo lo
    relativo al caballo es hípico… Al asesinato de un ser humano se le llama homicidio.

    —¿Y el Sol?… ¡Sol se escribe sin hache! —interrumpió Dolly.

    —¡Ignorante! ¿No sabes que Sol es Helios? A veces hay que retroceder a la
    antigüedad para encontrar algunas haches destrozadas por el uso. El pueblo elegido
    de Dios fue el hebreo; el pueblo constructor y precursor, los helenos, y el pueblo
    destructor y retrógrado, los hunos. Y es importante la Historia, que se escribe con
    hache, y cuando alguien ejecuta algo grande, se dice que ha llevado a cabo una
    hazaña. ¡Pero, hombre! Si hasta las mejores barajas son las de Fournier, don
    Heraclio.

    Esta vez las risas se le contagiaron al camarero.

    —Por eso —siguió Fermín— el amor, que no tiene importancia ninguna, se
    escribe sin hache. No debe tomarse en serio el amor… ¡Amor se escribe sin hache!…
    Hay que reírse de las cosas escritas sin hache…

    —Vienes a darme a mí la razón —argumentó Zambombo— porque mujer se
    escribe sin hache.

    —¡Naturalmente! ¡Pues claro! Porque tampoco a la mujer se la debe tomar en
    serio… Porque para ser feliz, para no sufrir, para no volverse pesimista y amargado,
    no hay que buscar en la mujer más que lo que yo busco, lo que se escribe con hache:
    la hembra…

    —¿Y a poder ser el himen, no? —apuntó Zamb sonriendo.

    —Bueno; eso también es algo importante —concedió Fermín.

    —¡Te he cazado, amigo! —dijo Zambombo apretando la palanquita de un sifón
    para llenar la copa del vermouth—, porque tú y yo tenemos en gran abundancia una
    cosa, que es archimportante y que, no obstante, se escribe sin hache…

    —¿El qué?

    —El dinero.

    Fermín quedó pensativo. Por un momento, pareció derrotado; pero, en seguida, se
    rehízo y exclamó en tono triunfal:

    —¿Y herencia? ¿Es que herencia no se escribe con hache? ¡Pues entonces!…

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