{"id":202,"date":"2025-12-10T16:52:04","date_gmt":"2025-12-10T15:52:04","guid":{"rendered":"https:\/\/juantorralbo.com\/?p=202"},"modified":"2025-12-10T16:55:44","modified_gmt":"2025-12-10T15:55:44","slug":"casilla-de-salida-ii-el-triunfador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/juantorralbo.com\/index.php\/2025\/12\/10\/casilla-de-salida-ii-el-triunfador\/","title":{"rendered":"Casilla de salida II: El triunfador"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo vieron bajar de su espectacular todoterreno con aire seguro. Su aspecto era el de un aut\u00e9ntico triunfador: impecable traje marr\u00f3n con finas rayas violeta, camisa clara combinada perfectamente con corbata estrecha tipo a\u00f1os sesenta, botines y cintur\u00f3n a juego, llamativo reloj, gafas de sol y reluciente pendiente en su oreja derecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con su cartera de cuero colgada al hombro, entr\u00f3 en el edificio de oficinas, se present\u00f3 en recepci\u00f3n y se dirigi\u00f3 a la sala donde le dijeron que esperara. Dej\u00f3 la cartera en uno de los sillones y, con las manos en los bolsillos, comenz\u00f3 a caminar lentamente por la sala con aire de autoridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Enseguida vinieron a buscarle y le llevaron a una sala de reuniones donde varias personas le esperaban. Se present\u00f3 uno por uno con un firme apret\u00f3n de manos y una sonrisa correcta, sin aspavientos, y con una seguridad aplastante sac\u00f3 el ordenador port\u00e1til y lo conect\u00f3 a la pantalla colgada de la pared. Volvi\u00f3 unos instantes la mirada a los ejecutivos sentados en la mesa, se dio cuenta de que los ten\u00eda entregados, expectantes, y comenz\u00f3 su exposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estaba haciendo algo que se le daba bien, muy bien. Le gustaba explicar sus servicios, \u00e9l los llamaba productos, ante cualquier auditorio. Le gustaba porque disfrutaba haci\u00e9ndolo, porque cre\u00eda tanto en ellos, en sus criaturas, que se sent\u00eda c\u00f3modo vendi\u00e9ndolos. En ese momento eran su p\u00fablico y \u00e9l, el resto del mundo no exist\u00eda, ni sus problemas tampoco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su exposici\u00f3n dur\u00f3 aproximadamente 20 minutos, tiempo que por experiencia sab\u00eda que no ten\u00eda que sobrepasar para no cansar a su audiencia. Durante ese tiempo se cuid\u00f3 de procurar mantener la atenci\u00f3n de los presentes con las precisas pausas, preguntas ret\u00f3ricas y cambios de ritmo y de tono, enfatizando all\u00ed donde le interesaba m\u00e1s. Todo estudiado hasta el m\u00e1s m\u00ednimo detalle y aprendido durante mucho tiempo de lectura y experiencia.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al acabar, los pocos que no hab\u00edan quedado ensimismados le sometieron a una bater\u00eda de preguntas que respondi\u00f3 con convencimiento y rotundidad. Sab\u00eda c\u00f3mo tratar a esos tipos: siendo un poco m\u00e1s agresivo que ellos, pero lo justo para no incomodarlos. Recibi\u00f3 felicitaciones y gracias, y se despidi\u00f3 uno por uno con la misma seguridad y simpat\u00eda comedida y estudiada que en su presentaci\u00f3n, a la espera de que en unos d\u00edas le dieran una respuesta.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sali\u00f3 del edificio de oficinas, se dirigi\u00f3 a su coche, y lentamente, con la seguridad de que lo estaban mirando desde las ventanas, se quit\u00f3 la chaqueta, la dobl\u00f3 cuidadosamente y la acomod\u00f3 con cuidado en el asiento de atr\u00e1s junto a la cartera, se subi\u00f3, se puso las gafas de sol, arranc\u00f3 y sali\u00f3 de la vista de todos como lo que era, un triunfador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A dos manzanas de all\u00ed vio un hueco junto a una cafeter\u00eda, aparc\u00f3 presuroso, baj\u00f3 del coche, se afloj\u00f3 la corbata y desabroch\u00f3 el bot\u00f3n del cuello de la camisa. Se sent\u00f3 en una mesa libre de la terraza e intent\u00f3 calmar su acelerada respiraci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Justo a su lado hab\u00eda una pareja gay fumando, les pidi\u00f3 un cigarrillo y uno de ellos con una amplia sonrisa se lo dio y lo encendi\u00f3; el pendiente en la oreja derecha, pens\u00f3, todav\u00eda funcionaba. Vino un amable camarero, le pidi\u00f3 un tercio de cerveza y cerr\u00f3 los ojos mientras daba una larga calada al cigarrillo, al abrirlos vio que la pareja gay le sonre\u00eda, les devolvi\u00f3 la sonrisa amablemente y dio un amplio trago a la cerveza que acababa de traerle el camarero.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empezaba a recuperar la respiraci\u00f3n normal, los m\u00fasculos comenzaban a relajarse, quiz\u00e1 ayudados por el ligero mareo que le hab\u00eda provocado el cigarrillo rubio despu\u00e9s de varios d\u00edas sin fumar, y la realidad, apartada durante media hora de su cabeza, se impon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La realidad, tozuda como nunca. Esa realidad que le hab\u00eda hecho afrontar un desahucio hac\u00eda s\u00f3lo unos meses, esa realidad que le ten\u00eda el coche embargado, esa realidad que le hab\u00eda quitado los pocos clientes que ten\u00eda v\u00edctimas de negocios venidos a menos, esa realidad que le hab\u00eda tenido varios d\u00edas sin electricidad por no poder pagar el recibo a tiempo, esa realidad que le preguntaba si sab\u00eda cu\u00e1nto costaba la cerveza que estaba tom\u00e1ndose, porque s\u00f3lo llevaba encima dos euros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pareja gay se levant\u00f3 y le saludaron despidi\u00e9ndose. Uno de ellos se volvi\u00f3 y sonri\u00e9ndole le dio otro cigarrillo. Le devolvi\u00f3 amablemente la sonrisa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sab\u00eda que la imagen lo era todo, que si le notaban alg\u00fan signo de debilidad estaba perdido, que si sab\u00edan que estaba bien jodido de dinero estaba perdido, que si sab\u00edan que estaba desesperado estaba jodido, porque los \u201chumanos\u201d somos as\u00ed, nos gusta hacer carnaza, le\u00f1a del \u00e1rbol ca\u00eddo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tanta penuria le hac\u00eda replantearse muchas cosas, pero hacerlo era como dar vueltas en una rueda sin fin. Se hab\u00eda reinventado, y por fin hab\u00eda tomado la iniciativa, eso era lo importante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sali\u00f3 el camarero y con la boca apretada le pidi\u00f3 la cuenta. Est\u00e1 pagado, le contest\u00f3, y pens\u00f3 en la pareja que se acababa de ir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pidi\u00f3 fuego al camarero y mientras daba una larga calada sonri\u00f3 pl\u00e1cidamente. Las cosas iban a cambiar, ten\u00edan que ir bien, \u00a1iban a ir bien!<br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo vieron bajar de su espectacular todoterreno con aire seguro. Su aspecto era el de un aut\u00e9ntico triunfador: impecable traje marr\u00f3n con finas rayas violeta, camisa clara combinada perfectamente con corbata estrecha tipo a\u00f1os sesenta, botines y cintur\u00f3n a juego, llamativo reloj, gafas de sol y reluciente pendiente en su oreja derecha. 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